La actividad física no es opcional, es una necesidad biológica

¿Sabías que la actividad física no es opcional, sino una necesidad biológica?

Nuestro cuerpo necesita moverse y estar activo para funcionar correctamente y mantener una buena salud. En este artículo, exploraremos por qué la actividad física es esencial para nuestro organismo y cómo puedes incorporarla de manera efectiva y divertida a tu estilo de vida.

Desde los tiempos prehistóricos, el movimiento era esencial para la supervivencia del ser humano. Nuestros antepasados ​​tenían que cazar, recolectar y protegerse de los depredadores, y todo esto requería una actividad física constante. Sin embargo, con el avance de la civilización, nuestras vidas se han vuelto cada vez más sedentarias, lo que ha llevado a un aumento preocupante de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La evidencia científica respalda de manera contundente los beneficios de la actividad física para la salud. A continuación, te presentamos algunos de los beneficios más destacados:

Beneficios

  • Fortalecimiento muscular y óseo: La actividad física ayuda a fortalecer nuestros músculos y huesos, lo que puede prevenir enfermedades como la osteoporosis y la sarcopenia. Además, puede mejorar la estabilidad y prevenir las caídas en personas de edad avanzada.

  • Reducción del riesgo de enfermedades crónicas: El ejercicio regular está asociado con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, la obesidad y algunos tipos de cáncer. La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a controlar el peso corporal y reduce la inflamación en el cuerpo, lo que contribuye a la prevención de estas enfermedades.

  • Mejora de la salud mental: La actividad física no solo beneficia al cuerpo, sino también a la mente. El ejercicio físico libera endorfinas, sustancias químicas que generan sensaciones de bienestar y felicidad. Además, la actividad física regular se ha asociado con una reducción en los síntomas de depresión y ansiedad, mejorando la salud mental en general.

  • Mejora de la calidad del sueño contribuyendo a reducir el insomnio. El ejercicio ayuda a regular el ritmo circadiano del cuerpo, promoviendo un sueño más profundo y reparador.

  • Mantenimiento de un peso saludable: La actividad física es una herramienta fundamental para quemar calorías y mantener un peso saludable. El ejercicio regular aumenta el metabolismo, lo que permite quemar más calorías durante el ejercicio como en reposo.

  • Mejora de la salud cardiovascular: ya que tiene un impacto positivo en el sistema cardiovascular. El ejercicio aeróbico fortalece el corazón y los vasos sanguíneos, mejora la circulación sanguínea y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares como la enfermedad coronaria.

 

Sugerencias

Ahora que conoces sus beneficios, es importante saber cómo incorporarla a tu vida diaria de manera efectiva.

  1. Encuentra una actividad que te guste: la clave es encontrar una actividad física que te resulte atractiva y divertida. Puede ser cualquier cosa que te guste, como bailar, nadar, practicar deportes al aire libre o incluso jugar con tus hijos. La idea es encontrar algo que te motive y disfrutes hacer, para que sea más fácil mantener una rutina de actividad física.

  2. Establece metas realistas: es importante establecer metas realistas y alcanzables en cuanto a la cantidad y frecuencia de actividad física. No es necesario hacer ejercicio durante horas todos los días. Empieza poco a poco e incrementa gradualmente la intensidad y duración de tus sesiones de ejercicio. Puedes comenzar con 30 minutos al día, tres veces por semana, y luego ir aumentando a medida que te sientas más cómodo.

  3. Integra la actividad física en tu rutina diaria: busca oportunidades para moverte más en tu día a día. Camina o utiliza la bicicleta en lugar de coger el coche cuando sea posible. Sube las escaleras en lugar de usar el ascensor. Realiza pausas activas en el trabajo, levantándote y estirándote cada cierto tiempo. Pequeñas acciones como estas pueden marcar la diferencia y ayudarte a ser más activo en tu vida diaria.

  4. Encuentra un compañero de ejercicio: hacer ejercicio con alguien puede ser motivador y divertido. Busca un amigo, familiar o colega que comparta tus intereses y establece una rutina de actividad física. Podéis hacer actividades juntos, como salir a correr, inscribirse en clases de fitness o incluso competir en algún deporte. Tener a alguien que te acompañe puede ayudarte a mantenerte comprometido y a disfrutar más de la experiencia.

  5. Varía tu rutina: no te limites a una sola actividad física. Prueba diferentes tipos de ejercicio para mantener la motivación y evitar el aburrimiento. Puedes combinar ejercicios cardiovasculares, como correr o montar en bicicleta, con ejercicios de fuerza, como levantar pesas o hacer yoga o pilates. Además, puedes incorporar variedad en tu entorno de ejercicio, como cambiar de escenarios al aire libre o probar diferentes clases en el gimnasio. La variedad te ayudará a mantener el interés y a trabajar diferentes grupos musculares.

 

Recuerda que la actividad física no solo es beneficiosa para tu salud física, sino también para tu salud mental y emocional. Disfruta de los numerosos beneficios que ofrece y haz de la actividad física se convierta en una parte esencial de tu estilo de vida. Tu cuerpo y mente te lo agradecerán. ¡Muévete y disfruta de una vida activa y saludable!